• La feminista de los brillos

Propósitos permanentes de una gorgona feminista



Faltan cinco días para que termine el 2021 y he pensado mucho en Reveca[1] mi abuela paterna, recuerdo que de niña me regañaba y perseguía con su chancla en la mano cuando no hacía lo que me decía; también recuerdo que todo el tiempo estaba apurada y que se la pasaba tendiendo camas, lavando ropa, limpiando y cocinando para mi abuelo y sus amigos, para sus ocho hijxs, nueras, nietxs e invitadxs. Cuando crecí, cada que la veía me preguntaba dos cosas: ¿Te sirvo carne/pollo/pescado? (Aunque sabía que soy vegana), y ¿Ya tienes novio? Como casi siempre respondía que no, me decía: “¡Ay Mónica, ya no seas rebelde! Búscate un hombre que te mantenga, necesitas que te pongan en cintura, quiero nietxs…” en ese momento la interrumpía y argumentaba: “Pero yo soy tu nieta, es más probable que tus hijos tengan más hijxs a que yo los tenga.” Se reía y cerraba la conversación con: “¡Ya tú, no seas resongona, obedece pues, es por tu bien!”

La última vez que la vi, me preguntó si pensaba casarme y embarazarme, y ella solita se respondió: “Ay no, mejor no te cases ni tengas hijxs, así eres libre, vas a donde quieres, haces lo que quieres, ganas tu propio dinero, te das tus lujos y no tienes que estar cuidando, aguantando ni dándole explicaciones a nadie, está bien lo que decidiste, no termines como yo.”


Tristemente, muchas mujeres han estado y siguen cautivas en una estructura patriarcal que las destina a ser las madresposas[2] que se desviven por y para otrxs sin tomar en cuenta sus propias necesidades, deseos, sueños y sentimientos; a creer que las mentiras, violencias y rechazos son normales, y que así es el amor, doloroso y tormentoso. Los feminismos y las situaciones que vivieron mi abuela, madre, tías, amigas y otras mujeres, me ayudaron a entender que mi primer propósito tenía que ser: cuidar mi mente y mi cuerpa porque YO SOY lo más importante.

Antes pensaba que Reveca era malvada, pero cuando me contó sobre su infancia, miedos, arrepentimientos y de lo que estaba harta, entendí por qué siempre estaba a la defensiva y supe cuál era su malestar. Ella nunca se sintió libre porque dependió económicamente de su esposo y de sus hijxs, estaba acostumbrada a callarse, a que la controlaran y tomaran decisiones por ella, se sentía sola y frustrada porque no hizo muchas cosas que quería por miedo a lo que dirían su esposo, hijxs, la Iglesia y la sociedad. Nunca supo nada sobre sexualidad y placer. Vivió engañada y sometida durante mucho tiempo y eso la destrozó. Pero como quería pertenecer a algún lugar, se aguantó y no le quedó de otra más que sobrevivir. Ella quería sacar su dolor pero no sabía cómo, nadie estuvo ahí para enseñarle y reconfortarla. Quería que la escucharan sin juzgar, que no minimizaran sus sentimientos, que le creyeran, la apoyaran, la abrazaran y la amaran. Reveca quería ser ella, quería que la respetaran no por ser la hija de, la esposa de, la mamá de, la suegra de o la abuela de, sino por ser una persona.


Lo que Reveca sintió, es lo mismo que hemos sentido y sienten muchas mujeres en el mundo, así que mi segundo propósito es: abortar al patriarcado porque lo llevamos dentro de nuestro ser y tenemos que sacarlo, ABORTARLO para que ya no siga naciendo. Aunque se dice fácil, la realidad es que no lo es, las mujeres han luchado durante siglos por sus derechos y contra las opresiones y por eso han sido encerradas, torturadas y asesinadas. Todo el sistema está configurado para ir en nuestra contra… y aún así nuestra rabia, rebeldía, resistencia, valentía, unión y resiliencia nos han impulsado para seguir agrietando al patriarcado. Cada vez habemos más mujeres conscientes que seguimos:


  • Desaprendiendo los roles de género, estereotipos de belleza y todas las estupideces que el patriarcado ha programado en nuestras mentes para controlarnos, anularnos y dividirnos; para que tengamos miedo, creamos que somos inferiores y que solo servimos para satisfacer los deseos de lxs demás.

  • Rebelándonos, apoyándonos y luchando por subvertir el modo de vivir hegemónico.

  • Escuchando a nuestra intuición y actuando.

  • Alzando la voz y visibilizando la impunidad, la violencia de género, los feminicidios, el acoso, el machismo, la misoginia y el abuso de poder.

  • Poniéndole un alto a las personas que tienen actitudes y hacen bromas sexistas, racistas, clasistas, capacitistas, gordofóbicas, homofóbicas y sobre cualquier tipo de discriminación.

  • Creyendo, empoderando y siendo sororas con otras mujeres, porque sabemos que juntas somos más fuertes.

  • Luchando por la dignidad, emancipación, libertad y autonomía de TODAS las mujeres y por la liberación anymal, porque ninguna es libre, hasta que TODAS seamos libres.

  • Sentipensando, viviendo, aprendiendo y hablando sobre feminismos TODO EL TIEMPO, porque lo personal es político.

  • Descolonizándonos y traicionando nuestra blanquitud.

  • Creando conexiones y deviniendo en respons-habilidad[3], tanto con humanxs y anymales como con el planeta, porque es más importante la vida que el dinero, las propiedades, el poder, las competencias o cualquier otro invento patriarcal.

  • Rompiendo los paradigmas científicos que dictan cómo debemos entender la realidad y construyendo conocimientos para interpretarla desde otros lugares.

  • Deconstruyendo el lenguaje para nombrar a todas las personas.

  • Diseñando políticas públicas con perspectiva de género y leyes que no ignoran la desigualdad, que no reproducen la discriminación a partir de las diferencias biológicas y que garantizan nuestros derechos humanos.

  • Exigiendo justicia, rompiendo, quemando, pintando y luchando por las que ya no están.

  • Conociendo nuestra cuerpa, aprendiendo, disfrutando de nuestra sexualidad y eyaculando, —porque las mujeres y personas con vagina también eyaculamos—[4]

  • Aceptando, normalizando y abrazando la diversidad sexual, corporal, los distintos colores de piel, los vellos, estrías, lonjas, cicatrices, granos y manchas en nuestras cuerpas.

  • Uniendo fuerzas con otrxs sujetxs políticxs para destruir la heteronormatividad.

  • Apropiándonos de los espacios públicos y diseñando ciudades feministas.

  • Trabajando, construyendo, aprendiendo y educando desde la igualdad y en comunidad.


A veces imagino y siento que soy peligrosa como una gorgona, porque petrifico a quienes me miran desde el patriarcado. No encajo en su sociedad porque cuestiono y rompo sus normas, ¿y saben qué? ¡Me encanta! Ese es mi tercer propósito: ser incómoda, hacer preguntas que incomoden al patriarcado y actuar para generar cambios.


Además del parentesco sanguíneo que me unió con Reveca, creamos una gran conexión cuando aprendimos a escucharnos desde el corazón. Al final, ella apoyó mi decisión de no casarme ni tener hijxs y aceptó mi veganismo; como su forma de demostrar amor era a través de la comida, me propuso preparar la versión vegana de sus deliciosos “bistecs negros”, pero nunca la hicimos porque se murió.

Cuando pienso en Reveca, la imagino contenta, escucho su risa rasposa que termina en tos y la veo radiante con su vestido rosa como en esa foto de cuando cumplió 15 años. Me hubiera gustado decirle tantas cosas en vida... y por ello mi cuarto propósito es: decir siempre lo que siento, pienso y quiero a las personas que quiero y a las que no quiero, porque hablar libera, empodera y crea lazos que trascienden, como el de Reveca y yo, —que aunque ya no está aquí— de alguna manera sé que sabe que le agradezco que me cuidara cuando era niña y que en mis cumpleaños preparara mi platillo favorito; que valoro sus enseñanzas y que las últimas conversaciones que tuvimos me llenaron de vida porque nos acercamos, nos reconocimos, aceptamos y sanamos juntas. También sabe que nada de lo que vivió fue su culpa, que la entiendo, le creo, la apoyo y que la quiero con todo mi corazón.


 

[1] Ya sé que Rebeca se escribe con b, pero en su acta de nacimiento está con v, y me gusta pensar que escribir su nombre de esa forma es un acto de rebeldía.

[2] Para saber más sobre el tema, les recomiendo el libro Los Cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas, de la Dra. Marcela Lagarde y de los Ríos.

[3] Donna Haraway dice que la respons-habilidad es “aventurarse fuera de los senderos trillados para encontrar parientes inesperadxs, no natales, y entablar conversaciones, proponer y responder preguntas interesantes, proponer en conjunto algo imprevisto, asumir las obligaciones no perdidas por haberse encontrado.” Haraway, D., & Segarra, M. (2020). El mundo que necesitamos. Icaria Señales.

[4] Para saber más sobre el tema, les recomiendo el libro Pucha potens: Manual sobre su poder, su próstata y sus fluídos, de Diana J. Torres.

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¡Hola!

Me llamo Mónica, soy feminista, vegana, activista y diseñadora, a través de la ilustración desarrollo un discurso político para agrietar al patriarcado. Creo en la sororidad, la diversidad sexual y corporal, en el derecho a decidir sobre nuestras cuerpas, y en el antiespecismo.

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